

Hemon sigue viviendo su edad de oro literaria basándose en el mestizaje personal que le supuso ir a Chicago a pasar una temporada desde su Bosnia natal y tener que quedarse definitivamente allí debido a la guerra en Yugoslavia de los noventa. Lo que aparentemente para él suponía un desastre personal realmente fue la oportunidad de su vida. Es cierto que perdió su anterior existencia, pero como uno de sus personajes le dice a su alter ego en uno de los relatos “Nunca sabrás de qué te escapaste. Nunca sabrás la suerte que tienes”.












